Pater

POR QUÉ DOS MIRADAS? Estas fotografías nos presentan un pasado. No importa con que precisión: podemos imaginar una época. Intuimos, dentro de los márgenes de estas imágenes, el pasado de nuestro presente. Y podemos sospechar, también, la presencia oculta de una historia. Fotos de otra época, es cierto, pero, ¿qué es o qué era una fotografía? Ésta es, era, una huella fotoquímica de algo que ha ocurrido. Un certificado, como insistía Barthes, de que lo que vemos en ella efectivamente ha tenido lugar. Una garantía de existencia. Y esta idea es, justamente, la que parece no alcanzarle a Varsanyi. La fotografía supone, suponía, la presencia -al menos contigua- del fotórafo y de lo fotografiado. Así “eso que tuvo lugar” es el objeto, pero también la mirada sobre él. Entonces, toda fotografía es, era, una huella doble, la de lo fotografiado y la de la mirada fotográfica.

Objetos, personas, lugares y también un punto de vista. Pero en las imágenes de Varsanyi la situaciónes algo más compleja. Y es que en ellas todo se desdobla. Siempre habrá dos objetos y dos miradas. Un paracaidista y la fotografía de un paracaidista, alguien mirándolo y otro que observa los restos de esa mirada. Alguien que encuadra y otro que reencuadra. Alguien que encuentra y otro que reencuentra. Varsanyi/Pater. Pueden parecer dos lugares. Pero no. No son dos lugares. Son tres. Varsanyi, /, Pater. Paracaidista, mujer, avión. La historia real, las historias posibles, la historia imaginada. Lo que fue, lo que habrá sido, lo que es. El desafío de la obra de Varsanyi es encontrar la manera de darle lugar a los espacios intermedios.

Aldo Ternavasio